eN mi casa...
En mi casa no entra un gato es una actitud ante la vida mucho más común de lo que pueda parecer.
Es decir que no para acabar diciendo que sí. O viceversa.
El proceso de cambio de opinión no es nada sencillo de explicar. En algún momento, el muro que levantaba ese no rotundo empieza a resquebrajarse. Puede ser una pequeña grieta en la base. O un descascarillado sin importancia en una esquina. Es el inicio del fin de lo que tú creías una certeza.
Para cuando te quieres dar cuenta no es ya que hayas dejado de decir que no. Es que estás enarbolando la bandera del sí. Y lo haces con pasión. Que es como se hacen las cosas.

...no entra...
Cambiar de opinión, darte cuenta de que te habías pasado de frenada… son detalles que ayudan a entender cómo funciona el asunto. El asunto es la vida, se entiende. Y funciona sin certezas.
Por eso hay que mirarla como lo hacen los gatos: con ironía, elegancia, originalidad, sin tomarse muy en serio y, siempre que sea posible, después de una buena siesta.
Así empezamos este proyecto cuyo objetivo es compartir cosas que nos gustan -especialmente para el universo del hogar- y haceros reír. Ojalá lo consigamos.
Los manuales de marketing dicen que hay que evitar los títulos largos y la negatividad en los nombres de marcas. Como todavía desconocemos lo que queremos ser -y, sobre todo y más importante, lo que seremos-, empezamos con nombre de mentira. Ya tendremos tiempo de descubrir la verdad.

Un gato solo conduce a otro gato”
Ernest Hemingway.
Y así, en 2019, llegó a casa el pequeño Atún. Un torbellino blanco con toques grises que es capaz de ofrecer hasta siete réplicas en conversación con un ser humano.
Fruto de su llegada, apareció el segundo libro: Días para ser gato.
Las decenas de miles de lectores y las decenas de miles de seguidores en sus perfiles de redes sociales forman una comunidad en la que mandan la risa, la emoción y la empatía.

historias











